La Sumision necesaria de la mujer

La sumisión necesaria de la mujer

 ¿Cómo habrá sido la relación de Adán y Eva antes de la entrada del pecado en el mundo?   Las Escrituras no nos da mucha información al respecto pero si nos da los cambios que ocasionó el pecado.  Por los menos cinco cambios bien detallados que iban a afectar la relación de una pareja:

-         La mujer tendría dolor (mucho) en la preñez,

-         El deseo de la mujer sería para el marido,

-         El marido sería el señor de la mujer,

-         El hombre iba a tener que trabajar con mucho esfuerzo y

-         Se creó una división entre Dios y los hombres [1]

 Las instrucciones de Dios para la pareja desde ese entonces hasta hoy no han cambiado. La presencia del pecado en la relación de pareja hace imposible cumplir con este mandato.  Pero cuando el hombre y/o la mujer aceptan el perdón de sus pecados a través del sacrificio de Jesús y deciden obedecer las ordenanzas bíblicas, estas instrucciones divinas se hacen más fáciles y posibles además de venir acompañadas de muchas bendiciones en la pareja y para cada uno individualmente.

Una pareja en donde uno de sus cónyuges falla en estos aspectos es como un cuerpo que cojea de una pierna, o una cara en donde uno de los ojos no sirve o un cuerpo con dos cabezas o un cuerpo sin cabeza.  No puede una pareja bajo esas condiciones cumplir a su cabalidad con el plan de Dios para sus vidas como pareja.

 
¿Quién recibe bendición cuando la mujer se somete?

 En muchas parejas llega a existir una competencia de autoridades y de poderes y algunas pueden pensar que no se van a someter a su marido porque no lo quieren complacer o porque no quieren que el marido se salga con la suya.  El orgullo es el que está señoreando en esa situación.  La mujer debe preguntarse por que motivo se ha de someter a su marido.  Si hay una señal de orgullo en su respuesta entonces no ha cumplido el plan de Dios para ella en su vida. La mujer debe someterse a su marido porque es el plan de Dios para que pueda levantarse descendencia para Dios.[2]  Una descendencia a través de hijos de sangre o hijos espirituales que se unan al pueblo de Dios. La bendición para la mujer comienza cuando pone primero la intensión de Dios para ella que su propia intensión o sus propios deseos; sin ser movida por cualquier clase de marido que le haya tocado tener.  Una mujer que no se somete a su marido porque el marido no se lo merece, está en contra del deseo de Dios para ella.  Es la intención de Dios que el marido sea el señor de la mujer.  La verdadera razón por la que una mujer se deje enseñorear de su marido debe ser la de agradar a Dios con sus acciones.  Cuando esto pasa hay tal paz entre la mujer y Dios que es imposible no sentirse bendecida y apoyada por Dios.  Tarde o temprano Dios bendecirá a esa mujer y le dará el deseo de su corazón.[3] Ella sabrá sin dudas que sus oraciones van más allá del techo, y empezará a recibir bendiciones de donde menos pensaba. Es como cuando una iglesia se somete a un pastor que a su vez esta sometido a Dios. Dios honra la posición pastoral y a su tiempo se verán los milagros y las bendiciones que recibe la iglesia, porque la iglesia se sometió a Dios al someterse a su pastor.  Cuando la mujer se somete a Dios por el motivo correcto (agradar a Dios) Dios empieza a tratar el lado del marido

 

¿Y si el marido no es cristiano?

 Esta bendición en la sumisión ocurre aún cuando el marido no sea creyente. 1era de Pedro 3: 1-2 dice textualmente:

Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa.”  Dios inspiró al Apóstol Pedro a escribir “para que también los que no creen a la palabra, sean ganados”; está frase puede ser considerada como una promesa para aquella mujer sabia que entiende que Dios puede hacer el milagro de salvar a su esposo desobediente si ella se mantiene obedeciendo.

 Hace tiempo conocí a un siervo de Dios que llegó a los caminos del Señor al ver el cambio de conducta que había tenido su esposa después de haber entregado su vida a Jesús. Estos tipos de testimonios no se escuchan con mucha frecuencia.

 Tarde o temprano Dios tratará con el marido, el profeta Malaquías lo escribe así:

Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. 14Más diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. 15¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. 16Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.” [4]

Si le ha pasado que con alegría ofrenda a Dios pero no ve las ventanas de los cielos abrirse a su favor, cuestiónese si Dios ha aceptado su ofrenda o la ha rechazado, analice su vida a través de estos versos de Malaquías.

 

 ¿En que aspecto debe someterse la mujer?

 No nos olvidemos que nadie puede sustituir la posición de Dios en la vida de una mujer, aunque el marido llegue a ser el señor de la mujer, Dios siempre debe ser el Señor, con S mayúscula; y el sometimiento debe ser en el Señor, o sea, en cosas aprobadas por Dios.

 El sometimiento de la mujer al marido no debe salirse de las reglas de Dios.  Por ejemplo, si un marido manda a robar a la mujer, ésta no debe someterse a esa instrucción del marido, ya que estaría violando un mandamiento dado por Dios, el de “no robar”; y lo mismo se aplica a cualquier otra cosa que sea anti-Dios o anti-bíblica. Por eso Pablo fue inspirado a escribir “Someteos unos a otros en el temor de Dios”.[5]

Negarse en cuanto a las relaciones físicas por motivos no aprobados por Dios debe ser considerado también como falta de sumisión.[6] Una mujer que se niega a su esposo se está enseñoreando de el y está permitiendo que Satanás entre dentro de su relación como pareja y los tiente a ambos.[7] El deseo natural del marido no debe ser considerado como un deseo carnal, o un pecado; sino más bien una necesidad que naturalmente es suplida dentro del matrimonio.

 

Agradando a Dios

Aunque este estudio ha sido preparado enfocando la sumisión de la mujer a su esposo, ambos en la pareja deben tomas decisiones a favor del plan de Dios para la pareja.  Estas decisiones siempre orientarán a la pareja a morir a los deseos carnales propios y exaltar el Señorío de Dios en sus propias vidas.



[1] Tomado de Génesis 3:16-17 e Isaías 59: 1-2

[2] Tomado de Malaquías 2:15

[3] Salmos 37:4

[4] Malaquías 2.13-16

[5] Efesio 5:21

[6] Encontrará algunos motivos en levítico 12: 1-5 y 15.

[7] Tomado de 1era de Corintios 7: 1-5

Paola wrote:
Martes, Noviembre 13, 2012, 09:10 PM
MUJERES COMO SE CREEN ESTA BASOFIA JAJA, DONDE ESTÁ LA INTELIGENCIA Y SENTIDO COMÚN?
SIGAN LAVANDOSE EL CEREBRO CON ESTA RIDICULEZ MACHISTA, INVENTADA POR HOMBRES.
CAMBIENSE DE RELIGION, UNA RELIGION MATRIARCAL, DONDE LA DIOSA MADRE MANDE A SOMETER A TODOS LOS HOMBRES A SU CONVENIENCIA JAJA.
MUJERES. ABRAN SUS MENTES Y OJOS, NO SEAN UNA VERGUENZA PARA EL GENERO, NO SE DEGRADEN MÁS BAJO PRECEPTOS MASCULINOS.
Miranda wrote:
Miércoles, Mayo 25, 2011, 12:07 PM
y cuando es es esposo el que no quiere tener relaciones, porque mi esposo me lo dice con todas sus letras, "NO QUIERO". que debo hacer
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